Sin importar las dificultades y lo que implica estar de pie ofreciendo sus flores, Andrea Hernández sale a la calle con su emprendimiento de flores bordadas para ofrecerlas a los salvadoreños.
El color, el diseño y, aún más, su estilo de elaboración hacen imposible que estas flores no llamen la atención de los ciudadanos, quienes, al verla con sus ramos, se acercan para comprarle más de uno de sus delicados detalles.
“El primero de enero decidí cambiarle el nombre a mi Instagram y ponerle Amalí.sivar, que para mí era un juego de palabras: es la combinación de ‘amar lindo’. Cuando uno da un regalo hecho a mano, es bonito porque no se entrega algo solo por salir del compromiso, sino porque se pensó en la otra persona para regalárselo”, expresa Andrea.

Andrea dedica muchas horas de trabajo y esfuerzo a su emprendimiento, que se caracteriza por la delicadeza con la que elabora estos productos de lana en diferentes colores. En un principio contaba con un trabajo formal, pero luego de quedar en situación de desempleo comenzó a fortalecer su emprendimiento.

La idea de su trabajo inició con la elaboración de tulipanes y, posteriormente, a raíz de un pedido, se arriesgó y comenzó con la creación de girasoles. Actualmente, estos dos tipos de flores se han convertido en los más preferidos y queridos por su delicadeza.
