Redacción / Xiomara Galina
La Iglesia católica en El Salvador conmemora este 24 de marzo el 46.º aniversario del martirio de San Óscar Arnulfo Romero, con una cargada agenda de actividades para rendir homenaje al legado del primer santo de El Salvador.
En el país, en el marco de un año más de su martirio, las actividades comenzaron desde el fin de semana con el desarrollo de un multitudinario evento que llevó a cabo la Fundación Monseñor Romero.

San Romero fue asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte mientras daba misa, en un escenario difícil por el conflicto bélico que azotaba a El Salvador. Su figura fue de alta relevancia y es reconocido como un “hombre de fe” que luchó por los campesinos y por los más desprotegidos.
El papa Francisco aprobó en 2015 el decreto que reconoció el «martirio» de Romero en «odium fidei», es decir, que fue asesinado por «odio a la fe», dando paso a su beatificación sin necesidad de un milagro.
En mayo de 2015, en un emotivo y concurrido evento con más de 300,000 asistentes, monseñor Romero fue elevado a los altares de la Iglesia católica en una actividad celebrada en la Plaza Salvador del Mundo, con la representación del Vaticano.

En ese entonces, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, resaltó la figura de Romero como un modelo de inspiración y de servicio.
«Fue una figura inspiradora para la gente de El Salvador y de toda América», destacó Obama en un comunicado divulgado por la Casa Blanca.
La imagen y el legado del primer santo de El Salvador siguen vivos, y la población recuerda a un religioso que llevó su mensaje a todas partes, siendo «verbo» y actuando en beneficio de aquellos que fueron olvidados por las injusticias sociales, que se endurecieron durante los años de guerra.
