Con un color amarillo majestuoso y con la misma intensidad que el astro sol, así cautiva la floración del Cortez Blanco, un árbol de origen suramericano que se ha arraigado en El Salvador y que cautiva a los ciudadanos durante los primeros meses del año.
Aunque diversos estudios señalan también que este árbol tiene mayor presencia en otros países como México, Panamá, Venezuela y Trinidad, su presencia es visiblemente notable en El Salvador en la época de verano.

En el país, el Cortez Blanco usualmente puede apreciarse principalmente en sectores del oriente y occidente del territorio nacional; sin embargo, en diferentes sectores de San Salvador su color llamativo y el espectáculo que ofrece la naturaleza con el vestido de este árbol no pasa desapercibido.
Esta especie de árbol puede medir hasta 35 m de altura y hasta 60 cm de diámetro, con una copa irregular y redondeada y una corteza entre gris y café oscuro. Sus hojas son opuestas y compuestas, con cinco pequeñas hojuelas.

De acuerdo con estudios, sus flores son de 2 a 2.5 cm de ancho, de color amarillo brillante y se agrupan al final de las ramas.
